EL TURISMO UNE CULTURAS Y LA GASTRONOMÍA A LAS PERSONAS

Por Alexander Scherer Leibold*

Los últimos años en el turismo han sido de un verdadero repunte; después de los acontecimientos del famoso 11 de septiembre de 2001 y de las diversas situaciones complicadas que se han registrado en diferentes países, se tuvieron bajas muy considerables en los viajes internacionales, pero aun así y afortunadamente para la industria turística, ésta se recupera constantemente de las diferentes situaciones.

La industria turística es muy noble y con una gran solidez a pesar de las complicaciones y por ende, con una gran expansión. Cada día surgen nuevos destinos turísticos que durante muchos años, no habían sido explotados como tal y que ahora le hacen “competencia” a los tradicionales destinos. Esto puede ayudar de alguna manera u otra a desaturar los destinos tradicionales, que también a veces requieren de un mayor oxígeno si así se puede decir.

Los viajeros están cambiando su forma de desplazarse y es nuestra “obligación” entender estas transformaciones para poder satisfacer de la mejor manera sus expectativas. Ya no basta con sólo satisfacer sus necesidades, tenemos que ver más allá y convertir su viaje en una verdadera experiencia. Hay que quedarnos en la mente del viajero, que éste pueda recordar su gran viaje cuando haya regresado a su lugar de origen y lo difunda entre sus amistades. Cuando un turista después de algún tiempo puede hablar de su gran experiencia de un lugar, nosotros hemos logrado el objetivo final. Por ello es tan importante tratar de leer al cliente e identificar lo que necesite.

Es cierto que a través del turismo se pueden conocer las diferentes culturas: viajar a través de los pueblos, ciudades y países, permite conocer lo que existe en otras latitudes. Las ciudades se van modernizando, tienen sus transformaciones normales que exigen los cambios en la sociedad, pero aun así existen pueblos que mantienen sus tradiciones ancestrales. Ciudades y pueblos en dónde se siguen hablando los idiomas nativos y en dónde se continúan respetando diferentes tradiciones. Ello le da un enorme valor al lugar y más para aquellos viajeros que son amantes de lo tradicional, de la verdadera historia de un destino.

 

Cómo brindamos el servicio

Existe un mercado muy amplio; cada vez más personas buscan un especio de recreación y un sinnúmero de atractivos tradicionales y modernos, por lo que los diferentes destinos deben saber que mercado siempre habrá, aunque lo más importante es cómo brindamos el servicio y para ello todos somos actores que debemos consentir en lo más posible al viajero.

Uno de los errores mayúsculos tratar de imitar a otros. Debemos de ser originales, auténticos, tenemos que ser nosotros quienes damos nuestro toque en la forma de recibir y atender a los turistas, pero siempre con el enfoque de brindarles a ellos una experiencia inolvidable. Para ello es muy importante quitarnos ciertas creencias y hacer de nuestro destino un destino inolvidable. Ya no nos alcanza con vivir del nombre, de la historia, de las tradiciones si no reforzamos toda la forma en que tratamos a nuestros viajeros.

Por ello considero que el turismo en sí, une las diferentes culturas. Si nos remontamos a muchos años atrás, se puede vislumbrar por qué en muchos países existen culturas similares e inclusive una gastronomía muy parecida; simplemente basta con revisar mapas antiguos para explicar cómo estaban conformadas las antiguas civilizaciones. Es cierto que hoy en día con todos los cambios que se han suscitado, necesitamos de nuevas clases de geografía para conocer cómo quedan los nuevos países y sus respectivas capitales, pero si analizáramos los mapas sin las fronteras, entenderíamos muchas cosas de nuestro pasado.

El simple hecho de viajar y acercarnos a las tradiciones de una cultura, nos enriquece mucho y podemos aprender los verdaderos significados de su cultura.

En la vida culinaria

En la gastronomía por su parte, esta cuestión no es muy diferente que digamos; muchos países tienen una cocina muy similar, aunque actualmente, cada una de ellas busca darle su toque único. Con el transcurso del tiempo, cada vez es más sencillo conseguir productos originarios de un país a otro y esto permite un constante crecimiento en la forma de elaborar platillos y provoca una cocina fusión en todo sentido.

La diferencia real entre una comida auténtica y otra, es respetar las recetas tradicionales o históricas, obviamente dándole el toque personal de cada chef. La gastronomía en sí, permite conocer la cultura de una población y nos habla de cómo fueron desarrollando su civilización en las últimas generaciones.

Lo interesante es todo lo que conlleva el turismo en sí. El hecho de viajar, ya sea nacional o internacionalmente, le permite a uno acercarse a las diferentes culturas, aprender de ellas y poder valorar todo lo que hay detrás de las mismas. Se deben de cuidar los patrimonios culturales de las ciudades y el viajero debe de respetar la arquitectura del lugar, las tradiciones de la gente y no imponer sus gustos en el territorio. Es muy molesto cuando se ve cómo el turista (y en muchas ocasiones la misma población), no respeta el patrimonio del lugar y al querer dar a conocer al mundo lo que somos, no respetamos lo que tenemos en todos los sentidos.

Los motivos de viajar

Independientemente a dónde se viaje y los motivos por los cuáles se haga, uno de los principales objetivos de cada viaje es la comida. Casi todos los turistas buscan tener una experiencia gastronómica única en los diferentes destinos. Lo interesante en el fondo de todo ello, es que en gran medida a través de la cocina se unen las personas.

Las personas que son la parte esencial de cualquier viaje y la vida activa de una ciudad, permiten acercarse a otros individuos e inclusive en muchas ocasiones a compartir la misma mesa con ellos. Qué sucede por lo general a la hora de ingerir alimentos, que se lleva a cabo una charla sobre diversos temas y ello conlleva a un intercambio con otras personas. En algunos establecimientos ya se manejan mesas grandes en dónde se comparten los alimentos y con ello se puede conocer a otras personas. El intercambio cultural a la hora de consumir alimentos, puede llegar a ser muy enriquecedor.

Es muy cierto, hay una diferencia notable entre aquellas personas que viajan y que se tienen que alimentar de manera natural a aquellas que lo hacen exclusivamente por motivos gastronómicos específicos; esto es, que han seleccionado el destino para conocer su gastronomía. También es cierto que las personas que viajan por negocios, por ejemplo, van a buscar tener al menos una experiencia gastronómica en el destino.

Hoy en día la gran ventaja es que en casi todos los destinos, sean populares o no, existen establecimientos de alimentos y bebidas de diferentes conceptos. Desde los más lujos y sofisticados, hasta los más tradicionales y caseros. Cada uno de ellos con su toque especial. También debido a la gran diversidad de culturas en los destinos populares, uno puede encontrar comida de casi cualquier región, aunque siempre hay una gran complejidad en este sentido, ya que no en muchas ocasiones un establecimiento realmente respeta la verdadera comida regional. Y basta con un simple y sencillo ejemplo que lo explica todo: la famosa comida Tex-Mex.

Esta cocina que se maneja en otros países y que se quiere considerar como cocina mexicana tradicional; si se promociona y vende como Tex-Mex está muy bien, pero si se anuncia como cocina mexicana 100% estamos mal. Aquí es muy importante que aquellos que manejen una cocina tradicional respeten totalmente las verdaderas raíces y no por tratar de vender nada más, se vendan conceptos que no son los reales.

Cuando se tiene la posibilidad de adquirir los productos originales para la elaboración de un platillo, se debe de respetar dentro de lo posible para poder llamarle comida original. De lo contrario se recomienda decirles a los consumidores, que la comida es de un estilo o tipo distinto a la comida que se quiera difundir. Lo mismo ocurre con los productos gastronómicos: se han hecho tantas variaciones que se pierde el verdadero saber sobre cuáles son originales; por ello deben de avisarle al cliente que es un tipo de producto similar al original.

Turismo gastronómico

Los viajeros buscan cada día más el turismo gastronómico. Por ello es muy importante entender la sinergia que debe de existir entre el turismo y la gastronomía. Los dos deben de ir de la mano. No visualizo que uno pueda existir sin el otro.

Todas las campañas de difusión deben de incluir ambos aspectos. Potencializar los destinos turísticos con la comida tradicional regional que se maneje en ese destino. Con ello, podemos apoyar y potencializar a la comunidad para que ésta pueda darse a conocer y por ende, vender mucho más. Para ello, hay que hacer un gran trabajo en conjunto y capacitar a los diferentes prestadores de servicios para que el consumidor viva una experiencia integradora. Es fundamental el capacitar a los diferentes prestadores de servicio haciéndoles ver qué es lo que se quiere promocionar o vender y que entiendan el fondo de ello. Vivimos y nos debemos a los viajeros.

Es crucial que el turismo busque unir a las culturas y la gastronomía unir a las personas. En todos los destinos turísticos se ven un sinnúmero de personas, muchas de las cuales viajan en tours ya establecidos (por lo general todos del mismo país). Busquemos acercar a los viajeros a la cultura local. En algunos destinos, inclusive hay familias que abren sus puertas a los viajeros para consumir alimentos, tomar el té, en fin, lograr una manera interesante de conocer la cultura del lugar.

Otra de las grandes iniciativas que han surgido en algunos países y que se está poniendo muy de moda, es el Mealsurfing, un concepto en dónde la gente que ama cocinar, abre su casa a las personas que son amantes de comer. Inclusive existe un sinnúmero de páginas en internet, en dónde los viajeros pueden buscar dónde comer. Entre ellas podemos encontrar kitchenparty.com, newgusto.com, mealsharing.com, homedine.com, eatwith.com entre muchas otras. No sé si comparto esta forma de promoción, pero debo de reconocer que en algunos destinos ha funcionado muy bien, especialmente para los jóvenes ‘mochileros’.

En muchas ocasiones estas personas suelen cocinar su comida tradicional o simplemente lo hacen con la idea de convivir con otras personas a la hora de consumir los alimentos, claro con un fin de lucro, pero en el fondo esto de alguna manera u otra, acerca a las personas. La idea de abrir mi casa a otras personas, habla en gran medida de que se está buscando un cambio en la sociedad.

Pero por favor, no pensemos mal y veamos por dónde le podamos sacar provecho. Los viajeros y en especial los mochileros que llevan por lo general un presupuesto reducido, se verán agradecidos por comer en lugares que les permitan por un lado gastar menos y por otro sentirse bien recibidos. Ojo, no quiero decir que en un establecimiento formal de alimentos y bebidas o un hotel esto no suceda, pero son segmentos de mercado diferentes a los cuáles se está llegando.

Además, poder llegar a una casa, permite conocer a nuevas personas, tradiciones y por supuesto, una gastronomía diferente. Para los amantes de la comida, inclusive puede presentar grandes retos, ya que se puede comparar la experiencia gastronómica en un restaurante, con el de una casa. Por cierto, muchas de las fondas tradicionales, eran casas que se convirtieron en establecimientos de alimentos y bebidas, en dónde hoy por hoy se sirven verdaderos manjares.

Al final del día buscamos aprender de otras culturas y conocer a más personas. El turismo y la gastronomía para ello, son la mejor opción ¡Hasta la próxima!

Maestro Alexander Scherer Leibold*, Coordinador de la Licenciatura en Gastronomía de la Universidad Anáhuac México; ascherer@anahuac.mx

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