GOLONDRINA DE CERA

No volverán las piezas incendiadas

del dolor escueto del silencio alado.

Por los espejos de los cielos de verdad,

hacia el fondo de la arena blanca.

Se van los suspiros y ardientes espíritus;

no soy tú, soy yo quien sigue en batalla.

Sangre y dolor que se llevaron las mareas,

yo quien se incendia en el camino intacto.

No puedo cambiar la impavidez del ser,

los adioses eléctricos de la tormenta.

que se bifurcan en la lengua del depredador,

que en su vientre volviera a nacer

rasgando las normas de la Europa científica

de las olas impredecibles.

Si volviera haría lo mismo en la Tierra:

partir en la cúspide de la nebulosidad del amor

cual gaviota de cera sobre el mar.

(Texto: Ariadna Lira)

Fotografía: Ricardo Castelán

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