LEYENDA GUERRERA: LA MARIPOSA

LEYENDA GUERRERA: LA MARIPOSA

Fotografía por: David Chimalli*

Decían los abuelos, originarios de Anáhuac, que la mariposa o papalotl era la representación de la gente muy querida por el pueblo y de los mayores que habían partido al lugar del reposo; también eran los espíritus de los guerreros caídos; además de las Ziuateteo o mujeres muertas en el parto, honradas como guerreras por debatirse entre la vida y la muerte al dar a luz como a los hombres muertos en batalla.

También hay otras voces y leyendas, como las que relatan que existieron pobladores autóctonos, que emigraban desde las montañas Rocallosas que hoy son parte de los Estados Unidos, hasta la regiones centrales de México, pero debido al inclemente frío, los viejos y niños no pudieron seguir por esa travesía y con todo el pesar fueron dejados en el camino, para no detener al resto de los errantes y aumentar con ello las probabilidades de muerte para todos.

Pese a todo, el espíritu de supervivencia es grande, así que en un intento por vivir, los que se quedaron se cubrieron mutuamente con polen y con la resina de los árboles, conocimiento que habían heredado al ser nietos de generaciones errantes. Fue entonces que al ver la reciprocidad y fortaleza de sus actos, la deidad protectora de esos viajeros, se apareció y en un acto de compasión los convirtió en mariposas para que pudieran alcanzar a sus familiares en el Sur.

De esa manera, los valientes infantes y sabios abuelos, llegaron en forma alada y liviana hasta México, justamente en los bosques del Estado de México y Michoacán; posándose en los pinos, vieron a éstos como la viva representación de sus seres amados que los recibían en sus ramas con calidez.

En diversos pueblos originarios de México y el mundo, la mariposa representa la transformación y el resurgimiento de la belleza que puede trasmutar incluso desde la muerte.