LOS ÁRBOLES MAYAS: DONDE VIVEN LOS MUERTOS

Para los mayas, las ceibas son árboles sagrados que resguardan sabiduría ancestral por muchos motivos muy importantes, entre ellos que en esos frondosos seres vivientes, habitan las esencias de varias generaciones de venerable gente.

En el panteón de Playa del Carmen, que es muy reciente comparado con el de otros municipios de Quintana Roo, entidad también joven, podemos ver entre las tumbas algunos árboles de formas caprichosas que forman parte de la flora regional, como los sauces, pero que si observamos a detalle, poseen en sus enramadas raíces y troncos, belleza que pareciera dar fe de las creencias mayas.

En estas imágenes se muestra un cementerio casi vacío preparándose para la llegada de los familiares y amigos de quienes yacen descansando aquí y que este 1 y 2 de noviembre, emergerán de su sitio de reposo para compartir con sus vivos, los aromas de amor colocados en cada alimento de las ofrendas, de las flores, los guisos, la deliciosa luz que les deja sentir la calidez y vitalidad del padre fuego.

La fortaleza de la fragilidad

Algo que señalan algunos pobladores de origen maya, es que las ceibas tienen ramas frágiles, como la vida. Cada una es como si fuera la esencia de un antepasado, de familia o linaje de noble espíritu; de igual modo es la hierba, que representa la transformación de la muerte en vida,porque “la hierba sólo crece en donde hace falta”, así los muertos nos cuidan, vienen a nosotros cuando algo está árido en nuestro interior, recordándonos que están cerca con su verdor.

En la cultura maya también se cree que las hierbas medicinales, como cualquier otra, nacen en un hogar porque se requiere, por ejemplo,si brota ruda, hace falta purificarse o tener más defensas.

Así la muerte, los árboles y la hierba hablan en su cuna de tierra; sólo falta escucharlos y saber que jamás estamos solos, esos vivos que nos vestimos de calacas, aunque no haga falta, porque los festejados lo único que quieren es que los honremos con un recuerdo en nuestra memoria y un intercambio de pensamientos y añoranza.

 

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