LOS RETOS DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL INDIVIDUAL

 

Por: Guadalupe López Aguilar*

Cuando se trata de nosotros mismos, es mucho más complejo definir nuestros errores y nuestros aciertos en la vida, con base en nuestro pasado, nuestra trayectoria de vida, personal, profesional, emocional, sobre todo si no estamos dispuestos a afrontarlo haciendo una acumulación de experiencias positivas o negativas que marcan el rumbo de nuestra vida y de nuestras elecciones.

Probablemente al crecer nuestro entorno fue positivo en una familia amorosa y con la fortuna de cubrir nuestras necesidades e incluso poseer cuestiones materiales, lo cual definitivamente incide en nuestro comportamiento como adultos y como buenos ciudadanos, no quiero decir que sea una regla pero amplia las posibilidades. Sin embargo si sucede lo contrario, un ambiente disfuncional de violencia, carencias económicas, reduce la posibilidad de tener un desarrollo saludable, acceso a la educación, complejos y situaciones emocionales que pueden afectar nuestro comportamiento en sociedad.

Reiterando que sin intención de que sea una norma, el entorno social, económico, académico, incide en el desarrollo de los seres humanos.

Cada individuo se ha desarrollado con base en sus propio pasado que define sus creencias, actitudes, aptitudes, emociones, preferencias y posibilidades económicas, esto es lo que marca la diferencia entre las sociedades, no por ello estas diferencias deben marcar distinciones, de ningún tipo, todos somos seres humanos, personas, individuos, sin importar ninguna condición particular.

NINGUNA

Comprender que no existe ninguna diferencia en nuestra humanidad, ser más empáticos los unos con los otros, verdaderamente entender que cada uno ha vivido una historia distinta, con realidades diferentes y que los demás no actuarán como nosotros mismos lo haríamos, es un acto de responsabilidad social.

Cuando creamos prejuicios de las personas, por cualquier situación y en nuestra vida cotidiana nos sometemos a cometer el riesgo de equivocarnos, nuestras acciones día a día requieren ser más empáticas ya que desconocemos por completo la realidad de quienes nos rodean.

Probablemente pasan por un momento difícil, padecen alguna enfermedad que puede ser notoria o no, complicaciones económicas, laborales, familiares, de cualquier índole, la pérdida de algún ser querido, o posiblemente solo tienen un mal día o despertaron de mal humor.

 

Todos, sin excepción alguna, en cierto momento de nuestra vida hemos estado en alguna de esas situaciones, reaccionar impulsivamente ante el comportamiento de los demás genera situaciones negativas y destructivas.

Seguramente si recordamos cuando nosotros nos encontrábamos en alguna situación que nos generó conflicto, podemos cambiar nuestra actitud hacia los demás, una sonrisa, un comentario agradable, cumplidos, que probablemente pensamos pero por alguna razón no lo decimos, puede cambiar el día de alguien y seguramente lograremos un efecto dominó.

Que maravilloso es cuando vemos todo lo positivo de la vida, que pese a los conflictos y situación global, seguimos teniendo la fortuna de estar vivos y poder disfrutar cada instante, en cualquier situación, nuestra cuidad, nuestro país y el planeta entero precisa un cambio de conciencia, una actitud positiva que se contagie, que pueda dispersarse poco a poco y que verdaderamente genere una transformación, mantenernos en un estado emocional positivo nos motiva a cuidar de nosotros mismos, cuidar de los demás, cuidar nuestro entorno, disfrutar nuestras actividades, apasionarnos con lo que hacemos y sobretodo en compartir espacio con los demás.

Nos necesitamos, todos a todos, para vivir, cada persona que se cruza en nuestro camino de alguna forma u otra aporta algo a nuestra vida, cada uno de nosotros tenemos una enorme responsabilidad con nosotros mismos, con nuestras familias, vecinos, compañeros, colegas, proveedores, prestadores de servicios, gobernantes, profesores, etc. Con cada persona que habita este planeta, ninguno de nosotros es más valioso que alguien más, nadie.

El lamentable problema es que de alguna manera alguien nos hace creer lo contrario y cuando nos sentimos superiores a alguien por cualquier condición, entonces nos atrevemos a hacer daño, a menospreciar y subestimar sus capacidades, talentos, incluso con nosotros mismos, cuando creemos que no somos capaces de lograr nuestras metas o no impulsamos a nuestros seres queridos a lograr las suyas, entonces vivimos frustrados, lo que nos facilita proyectarnos con los demás.

Confianza, respeto y esperanza, somos capaces de transmitirlo, vivámoslo y dediquemos nuestro tiempo a difundirlo en cada momento posible, es desde mi punto de vista la forma de transformar el mundo, al menos el mío y así posiblemente el tuyo.

Guadalupe López Aguilar*, Mtra. en Responsabilidad Social y Especialista en comunicación, alumna del Mtro. Alexander Scherer Leibold, Coordinador de la Licenciatura en Gastronomía de la Universidad Anáhuac México.

gpelopezrs@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *