“MÉXICO ESTÁ DE PIE”: VIVENCIAS Y APRENDIZAJE

Por: Alexander Scherer Leibold*

Hace algunos días la Ciudad de México, Morelos y Puebla fueron sacudidos por un gran terremoto que movió a todo el país. Dos semanas antes Oaxaca y Chiapas sufrieron el peor sismo en la historia mexicana que acabó con una gran parte de sus comunidades.

Así, México volvió a sufrir de las inclemencias de la tierra. La gente decía con tristeza: “Si no son los huracanes los que golpean al país, son los terremotos los que nos sacuden”, pues en corto tiempo estos fenómenos naturales se repitieron de una manera constante.

Con el temblor del pasado 19 de septiembre, Ciudad de México volvió a sufrir una situación muy similar a la que 32 años antes, el mismo día, nada más con unas horas de diferencia había hecho simbrar a toda una nación. En aquella época, el sismo acabó con miles de personas que perdieron su vida, su patrimonio, su esperanza de vida. Pero afortunadamente gracias a una gran solidaridad del pueblo mexicano y de la gran ayuda internacional, se logró reconstruir a toda la ciudad.

La sociedad mexicana demostró y ha vuelto a demostrar que ante una tragedia, tiene las agallas para unirse y trabajar en equipo. A pesar de los desastres, México es una nación que no permite que a sus compatriotas les suceda una desgracia, algo que deberíamos de traspasar a otros fenómenos, pero ese es otro tema.

No existe poder que haga doblar a esta gran nación

Esta es una situación que ha hecho reflexionar en gran medida, sobre el valor de la vida, lo que realmente tenemos y aquello que debemos aprender de la tragedia. Aquellos que vivimos el terremoto de 1985, recordamos esos momentos difíciles y de los cuales, después de mucho tiempo logramos salir adelante. Lo cierto es que como bien lo han dicho los medios de comunicación “México está de pie” y México seguirá de pie. No existe poder natural que haga doblar a esta gran nación, pero tenemos que estar conscientes que no podemos seguir siendo los mismos después de esto.

Una de las primeras reflexiones que se pueden obtener de esta situación y al menos lo han hecho ver algunas personas, es dar gracias a lo que hoy en día se tiene. Algunos hicieron un gran análisis de todo lo que la vida les ha dado y que en cualquier momento, en cuestión de segundos o minutos, se pueden quedar sin nada. Los adultos que ya lo han vivido lo entienden bastante bien, los jóvenes han empezado a ver que realmente viven un privilegio y los niños al ayudar en los diferentes centros de acopio, verán y podrán cuestionarse todo lo que sus padres han hecho por ellos.

Es impresionante ver la gran solidaridad que existe en nuestro país, sin importar, razas, “clases sociales”, edades, género, todos se han sumado a esta noble tarea de salvar vidas y de ayudar a aquellos que más lo necesitan. Tristemente siempre existen vivales que buscan sacar provecho de los más necesitados. Parece ser que no se entiende por qué actúan de esa forma y aun así, a ellos mismos se les ayuda cuando lo requieren.

Los mexicanos somos grandes, sin importar lo mal que podemos llegar a estar, todos están dispuestos a ayudar. Son más las buenas acciones en estos momentos, que las malas, aunque éstas nos causan grandes molestias. Si uno revisa el número de personas que han apoyado a esta situación es indeterminable. No hay evento social como los deportivos o musicales por ejemplo, que junten a tantas personas en un mismo lugar. Ningún festival de la índole que se quiera, junta a tantas personas tan diversas. La grandeza de la sociedad mexicana es única, es ejemplar.

Momento de reflexión

Lo vivido en los últimos días hace que debamos de reflexionar sobre quiénes somos y que hacemos aquí en nuestro planeta Tierra. Mientras que algunos simple y sencillamente no se ven afectado por la situación, muchos otros han hecho hasta lo imposible para ayudar. El cambio climático es una realidad que no debemos dejar de lado y debemos de estar prevenidos para cualquier situación. Se debe de aprender de las experiencias, analizar los por menores y buscar las soluciones más efectivas, pero antes de que vuelva a suceder.

Si ya es sabido por todos que nos encontramos en una de las zonas sismológicas más activas en el mundo y que estamos rodeados por dos océanos que en épocas de huracanes, suelen ser muy activos y que con el paso de los años éstos se van incrementando. También todas las afectaciones que se han tenido en el planeta, como todos los experimentos nucleares pueden estar afectando el movimiento de las placas tectónicas.

El apoyo de jóvenes, maestros y familias

Durante estos días en diferentes instituciones se establecieron centros de acopio en dónde se recaudaron un sin número de víveres para los más necesitados. La Universidad Anáhuac México en sus dos campus Norte y Sur, así como sus universidades hermanas de Puebla, Oaxaca, Mayab y Querétaro, abrieron centros de acopio encabezados por la organización Acción Social Universidad Anáhuac (ASUA).

ASUA, organismo estudiantil con un alto compromiso social siempre está a la vanguardia de buscar cómo ayudar a los demás. Es sin lugar a duda el mejor organismo estudiantil que existe en México. Año con año, apoyan en la construcción de casas para personas con necesidad. Apoyan en programas para niños de escasos recursos, realizan actividades para personas de la tercera edad. Además en el momento que suceden desgracias de cualquier índole, como la que afectó hace algunos meses a Haití, inclusive envían brigadas diversas de ayuda para los damnificados.

Por su parte y gracias al liderazgo del Dr. Roberto Delgado y su gran equipo de trabajo encabezado por la Mtra. Marta Elizalde, le dieron un seguimiento puntual a cada una de las áreas más afectadas. El Dr. Delgado quien estuvo al frente del sismo ocurrido en 1985, cuenta con una gran trayectoria y con un verdadero compromiso social con México. Él es un claro ejemplo a seguir de que cuando se quiere lograr algo se puede y siempre, siempre, busca ayudar a quién más lo necesita.

El trabajo realizado por parte de todos los colaboradores fue impresionante. Encabezados por todos los miembros de ASUA, así como de los líderes voluntarios que forman parte de los ASUA  por escuela o facultad, sostuvieron a cada una de las brigadas en las diferentes actividades. Un gran reconocimiento a cada uno de los líderes que con su paciencia y orden pudieron lograr generar un gran impacto en la sociedad estudiantil, buscando apoyar a los damnificados. A pesar de tener en muchos momentos un caos por tanta gente y tantos donativos siempre era un caos organizado.

Fuerza y organización

El centro de acopio estaba dividido por secciones, en los cuáles se tenía la parte de medicinas, los alimentos enlatados, los no perecederos y una sección para la preparación de alimentos en su momento. Constantemente las secciones de llenaban y vaciaban con la misma velocidad. Se armaban diferentes vayas humanas para recibir los donativos, posteriormente un grupo de personas clasificaba éstos y otro grupo los empacaba para posteriormente volver con una valla humana a entregar la mercancía.

Desde el martes 19, día del temblor, se empezó a laborar en el centro de acopio de una manera total. Las personas se solidarizaron con la situación ayudando sin pensarlo en la noble actividad de apoyar a los damnificados. Hubo personas que donaron una hora de su tiempo mientras que otros estuvieron todo el día en el campo de batalla. Durante los subsecuentes días, padres de familia, egresados, alumnos, hermanos, niños y niñas participaban en las diferentes labores. Una actividad incesante que busca ayudar a los más necesitados.

Por nuestra parte (que nos tocó elaborar sándwiches y tortas para los damnificados), elaboramos alrededor de 50 mil alimentos en los cuatro días. Era impresionante ver la cantidad de alimento que las personas donaban y como siempre suele suceder, empiezas a trabajar y algún producto te sobra y hasta que éste no se llegue de nueva cuenta, no se puede seguir con el proceso de producción. En esta área se hicieron varias líneas de trabajo, cada una de ellas con su estilo El martes un poco desorganizado, pero con el paso de los días, la logística se iba perfeccionando, a pesar de que cada día había diferentes manos.

Aprender de la tragedia

Ver cómo la gente trata de ayudar de la manera que sea, hace que hoy seamos un pueblo mucho más fuerte. Tristemente nada más reaccionamos cuando hay una tragedia de por medio. Si logramos aprender de esta tragedia que debemos de estar preparados para estas situaciones posiblemente evitaremos tanto sufrimiento.

Es cierto que vivimos en una zona de temblores y que no nos vamos a escapar de ellos, pero si podemos minimizar los daños. Tenemos que tener estructuras más sólidas, mejor edificadas y planeadas. Una sociedad que entienda que cuando se hace un simulacro es para entrenar la mente y saber los pasos que se deben de considerar para tal emergencia.

Seamos un poco más serios y no tomemos a la ligera las recomendaciones que nos pueden dar las personas expertas en los diferentes temas. Hagamos ejercicios que nos permitan ensayar las diferentes situaciones y con ello reducir de alguna manera los riesgos que se pueden llegar a dar. No somos todólogos y lo sabemos todo siempre. Opinar es muy fácil, pero si permitimos que los expertos nos indiquen qué hacer en cada uno de los momentos evitaremos tanta tragedia.

Estoy muy orgulloso de lo que nuestras autoridades y equipo hicieron durante estos días. De ver como desde temprano, se pusieron a organizar a cientos de personas, que no fue ninguna tarea sencilla, pero a través de varias cuadrillas se logró dar un cierto orden al trabajo. Es cierto que en algunos momentos hubo diferencias entre los asistentes, por diversas razones y posiblemente todas ellas justificadas. Al final del día el trabajo salió y el trabajo es para aquellos que lo han perdido todo o casi todo.

Si unimos los esfuerzos para sacar adelante a los más necesitados y enfocamos esta fuerza en mejorar nuestro México, sin lugar a duda seremos una potencia mundial. Mientras sigamos criticando los unos a los otros y buscando yo ser mejor que los demás, difícilmente podremos lograr revertir esta situación y en unas semanas más, esta tragedia pasará al olvido.

También algo que es muy importante es que los medios de comunicación sean mucho más serios y profesionales con la información. A diferencia del 85, en dónde nada más se tenía las estaciones de radio y algunos canales de televisión, hoy 2017 con las redes sociales, las cámaras de video de los celulares, dan testimonio totalmente diferente a lo que se puede decir en los medios masivos.

Escuchar que en algunas estaciones de radio desmintieran lo que dicen los canales de televisión, hace dudar de quién está diciendo la verdad. Si así como la sociedad se unió para apoyar, hubiera sido muy interesante ver a las televisoras y radiodifusoras unidas dando el mismo mensaje, pero no, cada quien llevó agua para su molino.

Ante estas situaciones no hay de otra más que solidarizarse. Cuando era el informe presidencial o una cobertura masiva se unían las dos televisoras ¿Por qué no hacerlo en este momento? ¿O será que cada una de ellas es diferente a la otra? Se los dejo para su reflexión.

Me siento muy orgulloso de pertenecer a esta institución, que dentro de su misión tiene el formar líderes de acción positiva Y una vez más, ha demostrado que ante la adversidad, todos somos uno. Todos estamos para apoyar a los que más nos necesitan.

De esto definitivamente todos debemos de sacar conclusiones o al menos eso espero.

Maestro Alexander Scherer Leibold*, Coordinador de la Licenciatura en Gastronomía, Universidad Anáhuac México ascherer@anahuac.mx

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