¿QUÉ RETOS HABRÁ PARA LA ALIMENTACIÓN HACIA EL AÑO 2050?

Por Alexander Scherer Leibold*

En estos tiempos tan complicados que se están viviendo en el mundo, la alimentación es una de las principales preocupaciones que se tienen, tomando en cuenta el gran incremento de personas en el planeta que padecen de hambre.

Año con año esas cifras crecen a pesar de los “esfuerzos” que están haciendo las diferentes organizaciones y países para erradicar el hambre. Lo cierto es que dan muchos mensajes y sugerencias, sin embargo, no existen acciones concretas para acabar con la hambruna. Pero eso no nos debería de sorprender porque cuando uno revisa el desperdicio que se genera de los alimentos en cualquiera de sus fases, desde la cosecha hasta el consumidor final, es fácil saber por qué hay tanta carestía de comida en el planeta y es ahí cuando debemos pensar que la responsabilidad está en nosotros.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (WFP), cerca de 800 millones de personas no tienen los suficientes alimentos para llevar una vida saludable. La gran mayoría, viven en países de desarrollo en donde casi el 15% de ciudadanos padece de desnutrición.

A pesar de lo complejo del continente Africano, Asia es el continente con mayor cantidad de personas que padecen hambre, pero a su vez en África, una persona de cada cuatro, padece de hambre y uno de cada seis niños cuenta con un peso inferior al normal. Un dato muy revelador, es que si las mujeres agricultoras tuvieran acceso a los recursos al igual que los hombres, las personas que padecen hambre se podrían reducir a 150 millones de personas.

Las cifras generales son críticas: en los países en desarrollo, más de 60 millones de niños que van a la escuela, van a ésta con hambre y “El Programa Mundial de Alimentos, estima que se necesitan alrededor de US$3,2 mil millones por año, para llegar a todos los 66 millones de niños con hambre que hay en edad escolar.

Qué interesante dato de lo que se requiere para poder llegar a estos 66 millones de niños con hambre. Y saber que existen empresas como Nestlé, que generan cerca de 10 billones de euros al año de utilidades netas y es solo una empresa del sector alimenticio. Otras compañías del sector, como Coca Cola por ejemplo, genera utilidades superiores a los 10 mil millones de dólares; Pepsi Co 7 mil millones de dólares, Unilever 7 mil millones de dólares, Danone 2 mil millones de dólares, por citar algunas. Pero no quiero que me mal entiendan y digan que estas empresas  no están haciendo nada, al contrario, ya hacen mucho en el tema de Responsabilidad Social, no obstante, existen empresas que pueden apoyar de otra forma en el tema de la lucha contra el hambre y que sumados con diferentes organizaciones, es posible hacer algo muy atractivo.

Y si a estas empresas les añadimos todas las cadenas de autoservicio, como lo son Wal-Mart, Chedraui, Soriana, etc. más toda la industria hotelera y restaurantera en el país y todas aquellas que tienen que ver de manera directa e indirecta con el manejo de los alimentos y sumamos todo el desperdicio de alimentos que se genera y se tira a diario, no podríamos entender por qué existe tanta hambre en el mundo, porque no es que haya falta de productos, hay una falta de conciencia en el cuidado y manejo de los alimentos y su distribución equitativa.

Gran desperdicio

El despilfarro de alimentos en el mundo equivale aproximadamente a 1,600 millones de toneladas de alimentos primarios, de los cuáles 1,300 millones son comestibles en buen estado. Otro dato relevante es que casi 30% de la superficie agrícola en el mundo se desperdicia y si bien una gran parte del deshecho es el tema de la mala agricultura y el mal manejo en el cultivo de las plantas, el mayor desperdicio de los alimentos está en las manos de quienes manejan, operan y administran los alimentos en los diferentes establecimientos de alimentos y bebidas.

Curioso y en cierta forma entendible, es el hecho de que en países en desarrollo se pierden los alimentos en la etapa de su producción, mientras que en los países con un mayor ingreso éstos se pierden en alguna de sus etapas del comercio y consumo, siendo que el desperdicio de los alimentos representa aproximadamente 750 millones de dólares. ¿Qué no se podría hacer con esta cantidad?

En México se tiran cerca de 12 millones de toneladas de comida al año, esto son 32 mil toneladas al día. Según la FAO, en nuestro país padecen hambre 20 millones de personas aproximadamente y de acuerdo con estadísticas mundiales, de toda la comida que se desperdicia, el 90% corresponde a los hogares y comercios, entonces, si analizamos el volumen de alimentos que se desperdicia diariamente podríamos dar de comer a mucha gente que tanto lo necesita.

Reto por reto

Uno de los grandes retos que se enfrentará en los próximos años, es la forma de distribuir adecuadamente los alimentos a las zonas más desprotegidas. Desde mi perspectiva y mi humilde opinión, se hace más drama del que realmente existe. Es cierto que hay una gran pobreza alimentaria, pero si analizamos a detalle lo que se produce y lo que se consume, nos daremos cuenta del gran desperdicio de alimentos que existen en el mundo y con el cual se podría alimentar a todos, sin la necesidad de crear más productos que la misma tierra ya no nos puede dar.

Tenemos que entender lo que la tierra y el ambiente nos están indicando. Analizar los efectos que el cambio climático está produciendo en las cosechas de los agricultores. Examinar la cantidad de comida que las personas desperdician de manera diaria y tratar de concientizar a todos en el cuidado de los alimentos.

Si hubiera campañas de concientización en el manejo adecuado de los alimentos y un aprovechamiento idóneo del mismo, se podría apoyar a todos los necesitados. Se habla de lo “complejo” que puede ser llegar a las diferentes comunidades para llevarles los insumos necesarios. Pero aquí en lo personal me encuentro ante una gran disyuntiva. En el caso de México, existen empresas como lo son Bimbo, Sabritas, Coca Cola y Bimbo que llegan prácticamente a cualquier rincón del país. Si uno analiza los productos que se consumen en cada uno de los “pueblitos”, siempre se encontrará un producto de estas empresas. Si ellos pueden llegar a cada uno de los puntos, cualquier empresa u organización lo puede hacer.

Estas empresas han sabido utilizar sus canales de venta para llegar a cualquier rincón del país. Las rutas ya están establecidas, los destinos ya se conocen a la perfección. En realidad ¿Será tan complicado llegar a cualquier rincón del país, a pesar de ser lejanos, despoblados y aislados? En definitiva se deben de analizar y perfeccionar los canales de distribución, generar alianzas estratégicas entre varias empresas que permitan el aprovechamiento al máximo de los productos de consumo. Es importante conocer los diferentes alcances que puede tener cada uno de los proyectos y mantener muchas de las actividades de manera local, para evitar tanto el desplazamiento de largas distancias, como los traslados de tiempos. No queramos cubrir de norte a sur o de este a oeste, cuando lo correcto es ocuparnos de la zona en la cual nos encontramos o en la cual nos podamos mover.

Se pueden compartir experiencias entre compañías, ya algunas están platicando de los aciertos y errores que a lo largo de su vida han tenido que enfrentar. Ello permitirá hacer lo mismo o algo similar en menos tiempo y con menos complicaciones. Si se puede lograr que los mismos embarques que utilizan algunas empresas sean compartidas para diferentes proyectos y diferentes empresas, se pueden compartir todos los conocimientos y reducir de alguna manera los costos que surjan en cada uno de estos proyectos.

O por ejemplo, si ya se cuenta con instalaciones especiales, como pueden ser los camiones con refrigeración instalada, se les puede dar un uso adecuado con varios productos, no nada más de la empresa sino también de otros proyectos que le hagan llegar los alimentos a las comunidades más lejanas de otras empresas u organizaciones.

Hay muchos beneficios en la estrategia

Uno de los factores que más le interesa a todas las empresas, es cuidar el tema de los costos. Si se logran hacer alianzas estratégicas que puedan sumar los esfuerzos de varios, es posible capitalizar mucho más todos los alimentos. En lugar de trabajar de manera independiente es hora de unir esfuerzos y realizar trabajos en conjunto por el bienestar de otros.

Lo he comentado una y otra vez, el hilo negro ya está inventado, lo único que hay que hacer es analizar e investigar qué y cómo lo están haciendo los otros y tratar de replicar las buenas acciones. Al mismo tiempo aliarse con aquellas empresas que pueden y están comprometidas con el apoyo a otras personas. Si se logra concretar un programa entre el gobierno federal, la iniciativa privada y las organizaciones civiles, se podrá lograr revertir la pobreza alimentaria, considerando el gran desperdicio de alimentos en buen estado que se manejan hoy en día.

Los datos duros de los números ahí están y con el paso del tiempo son más crudos. Ya no podemos tapar el sol con un dedo, ya no podemos hacer que no nos importe y mucho menos no ocuparnos de ello. Tenemos que lograr acciones mucho más concretas y para ello escuchar y ver lo que en otros países está sucediendo hoy en día y en dónde se toman serias cartas en el asunto.

En algunos países como lo es Francia, ya se tiene establecido por Ley, la prohibición de tirar la comida a la basura, si esta se encuentra en buenas condiciones. Al menos los supermercados deben de entregar a los bancos de alimentos y organizaciones todo el alimento perecedero que sobra en el día para las personas más necesitadas. Aquí el mensaje es muy claro, a lo largo del tiempo se ha tirado mucha comida, haciendo que la hambruna cada día se mayor, por ello y debido a que los mensajes indirectos no se atendían, ahora las cosas se han establecido por la vía legal. Las empresas tienen que entregar sus alimentos al final del día a los bancos de alimentos quienes la repartirán entre los más necesitados.

Esta iniciativa ha causado mucho revuelo en la comunidad europea, haciendo que la Unión Europea, analice que en todos los países se llegue a tener el mismo sistema. Interesante resulta que si éstos no cumplen tendrán que pagar una multa de 75,000 mil euros, aproximadamente un millón y medio de pesos. Curioso que muchos supermercados prefieren que se echen a perder los alimentos que donarlos a instituciones necesitadas. Habría que ver simplemente cómo manejan los productos al final del día. Aquí se debe por una parte hacer auditorías externas que supervisen el cuidado de los alimentos y por otro lado crear conciencia de alguna manera en los directivos de estas empresas para que busquen soluciones adecuadas a estos problemas.

Si analizamos la cantidad de comida que se tira en México de manera anual, podríamos dar de comer a toda la población sin problema alguno. De qué se trata en realidad, ¿No nos interesamos por aquellos que más lo necesitan? Tenemos en nuestras manos la gran oportunidad de revertir todo lo mal que hemos hecho y buscar un mejor porvenir. Da gusto ver como algunas empresas han iniciado ya desde algunos años a trabajar de manera directa con los productores y analizar todos los pormenores de la producción y cuidado de los alimentos. Generan campañas de apoyo Y capacitación con las comunidades locales, enseñando lo que se debe de aprender para potencializar todos los productos y evitar el desperdicio de los mismos.

Al final del día creo que la solución la tenemos en nuestras manos, no se requiere de un mayor trabajo, más que un análisis serio de cuáles son las posibles soluciones a este gran problema, que si no se actúa de manera urgente el problema será mucho más grave en los siguientes años.

¿Por dónde empezar? Por nosotros mismos y nuestro entorno. Educar y concientizar con quienes vivimos y trabajamos. Comprar y consumir lo que realmente vayamos a usar. Compartir aquello que no usemos antes de que se eche a perder y lo tengamos que tirar. Generar campañas de apoyo a las comunidades locales que tanto lo necesitan.

https://es.wfp.org/hambre/datos-del-hambre

http://www.fao.org/home/es/

https://www.savethechildren.mx

Maestro Alexander Scherer Leibold, Coordinador de la Licenciatura en Gastronomía en la Universidad Anáhuac México, ascherer@anahuac.mx

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