REINA ROJA EN EL MUSEO DEL TEMPLO MAYOR

Por primera vez en México, el Museo del Templo Mayor presenta el ajuar funerario casi completo de la Reina Roja, la señora Tz’ak-b’u Ahaw, consorte de Pakal, en la exposición La Reina Roja. El viaje al Xibalbá, inaugurada el pasado 27 de julio.

La muestra, que estará abierta hasta el próximo 9 de septiembre, ya ha recibido más de 12 mil visitantes, pues presenta la máscara de la Reina Roja, hecha de malaquita, obsidiana, jadeíta y concha, además de la diadema, el collar, el pectoral y el tocado de este emblemático personaje.

La directora del Museo del Templo Mayor, Patricia Ledesma Bouchan, aseguró que es un gusto para ese recinto, recibir estas piezas procedentes de un museo hermano, el Museo Arqueológico de Palenque, encontradas en 1994 por el arqueólogo Arnoldo González y su equipo.

El hallazgo, dijo en entrevista con la Secretaría de Cultura, “fue un hito en la historia de la arqueología mexicana, estuvo muchos años en restauración y lo que ahora presenta el Museo del Templo Mayor por primera vez, es el ajuar casi completo con la nueva interpretación que hacen los arqueólogos y restauradores, de cómo debió ser este ajuar funerario que llevaba una de las mujeres más importantes en la historia de Palenque”.

Patricia Ledesma apuntó que el sarcófago de la Reina Roja fue descubierto en el Edificio XIII, a un lado del Templo de las Inscripciones que resguarda la tumba de Pakal, uno de los gobernantes más importantes de Palenque.

En dicho edificio, se encontró un gran sarcófago de piedra con los restos de una mujer cubierta por completo de cinabrio, un mineral rojo carmesí, que la cubría de pies a cabeza. Se trata de un material difícil de conseguir, que sólo se utilizaba en pequeñas cantidades, por lo que al descubrirlo en un uso tan vasto, se nombró como la Reina Roja.

Diversos estudios permitieron determinar que el cuerpo era de la famosa Tz’ak-b’u Ahaw, consorte de Pakal y madre de dos gobernantes de Palenque, quien falleció el 13 de noviembre de 672, cuando tenía entre 60 y 70 años.

Aunque las piezas estaban deshechas, los arqueólogos y restauradores las han podido reconstruir para presentarlas al público en esta ocasión a través de un maniquí con las medidas exactas de Tz’ak-b’u Ahaw.

La máscara funeraria está hecha de malaquita, una piedra verde que no es de la región, pero que es dúctil, lo que permitió a los artistas mayas delinear los rasgos de Tz’ak-b’u Ahaw y también se muestra una diadema doble.

La novedad de esta exposición es una nueva versión del tocado hecha por Constantino Armendáriz, muy diferente a la que se tenía en un principio, ya que se realizó de acuerdo a los registros epigráficos que se tienen de la Reina Roja y otros personajes, encontrados en estelas.

El ajuar funerario de la Reina Roja se presenta al público en un lugar íntimo y secreto, muy similar a la cámara mortuoria de Palenque donde se encontraron los restos de Tz’ak-b’u Ahaw, incluso con un arco maya.

Patricia Ledesma destacó que “estamos muy contentos con esta exposición, hemos recibido a mucha gente y esperamos que todo agosto estemos con casa llena. Tratamos de hacer una reconstrucción de la tumba, del espacio donde estaba, una especie de área sagrada reservada, para que la gente pueda sentirse como si estuviera viendo el lugar original de donde salieron estas piezas”.

La muestra La Reina Roja. El viaje al Xibalbá estará en exhibición hasta el 9 de septiembre en el Museo del Templo Mayor, tras lo cual regresará a Palenque para integrarse a la colección permanente que exhibe el Museo Arqueológico de ese sitio, junto con otras piezas que no viajaron a la Ciudad de México ya que se encuentran en restauración, como los brazaletes de manos y pies que tenía Tz’ak-b’u Ahaw.

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