UN FAN DE IMPACTO

Hola amigos hace ya algunos años realice un trabajo con un gran amigo que se dedica a la lucha libre, aunque el día de hoy ya no se llama Impacto y a perdido la mascara para convertirse en Angel Meztizo, hoy en Foto Mirada les quiero compartir su historia con este foto reportaje espero que lo disfruten.

En la gran memoria colectiva, que se formó con los retales más esenciales de las viejas civilizaciones, pervive el lazo de la familia, que como célula conforma a la humanidad. En ese núcleo habita la cotidianeidad, en la que encontramos las enseñanzas de padres y madres a hijos e hijas; ahí, el primer maestro encuentra a su alumno sin buscar o inversamente, el aprendiz se conecta a los pasos del mentor, pero al final el oficio de vivir es entregado como legado de boca a oído, de mano a mano y de acción a acción, para quien aprende cómo andar el camino.

 

Impacto aprendió así, pesa 70 kilos y mide 1.70 metros; además de ser luchador, es uno de los más grandes fanáticos de la lucha libre en México. Posé una colección de más de 1500 luchadores de juguete y una réplica de la Arena México hecha con sus propias manos, pero ¿Por qué inició su pasión?

 

Su afición comenzó desde pequeño, ya que su hermano mayor fue luchador y sus abuelos eran aficionados a este deporte, “cuando mi hermano se retiró yo continúe con la lucha libre,” explica.

 

Desde niño atesoraba esas figuras que al principio sus padres le compraban, pero con el paso del tiempo, comenzó a crear su propia colección, en la cual, los luchadores eran reparados y modificados para darles más similitud con los de carne y hueso: hilo, silicón, tela, masking tape y peluche, son algunos de los materiales con los que Impacto hace las réplicas. Para elaborar cada figura, tarda una hora y aunque con cada luchador aumenta su colección, la fama de su talento como artesano, ha crecido y lo ha motivado a fabricar piezas por pedido; los costos son de entre 30 y 50 pesos –dependiendo del luchador–, mientras que la pequeña reproducción de la Arena México, puede venderse en casi 1500 pesos.

 

“A veces, mi esposa y mi mamá se enojan porque dejo un poco de desorden al elaborar mis luchadores, pero siempre me han apoyado al igual que mis dos hijas, quienes ya siguen mis pasos.”

 

Impacto ama su colección personal y la pieza que más le gusta, es una réplica de la Arena México, en la que invirtió seis meses de su vida. “En está arena, imagino luchas que en la realidad no se pueden dar por la diferencia entre empresas, por ejemplo, un mano a mano entre Octagon y Sin Cara.”

 

Pero sus sueños van más allá. No sólo quiere hacer una réplica de la Arena Azteca Budokan –donde hace 5 años debutó como gladiador y espera una lucha de mascara contra cabellera con Estrella del Futuro, uno de sus maestros–; el luchador profesional anhela pertenecer al CMLL para convertirse en un ídolo. Más íntimamente,  como aficionado y artista,  sueña con conocer a la mayor cantidad de luchadores y algún día poder hacer películas animadas con su colección, para que los niños y las próximas generaciones tengan ese gusto y pasión por la lucha libre.

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